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jueves, 26 de marzo de 2009

Yo pongo condón


Seguro que todos recordamos la reciente campaña para la prevención de embarazos no deseados del Ministerio de Sanidad y Consumo.

Aunque los medios de comunicación, mediante campañas publicitarias, transmiten su preocupación a la sociedad, parece que esto no basta. Actualmente, se ha disparado el número de adolescentes embarazadas. Por no hablar de las enfermedades de transmisión sexual. En los dos aspectos, los menos concienciados son los chicos.

La mayoría de los modelos que imitan los jóvenes son los que muestran los medios de comunicación, que suelen utilizar el sexo con fines comerciales, donde desde el primer momento se obtiene un placer que con preservativo no sería posible.

Aquí nos encontramos con una contradicción, por un lado, los mass media tienen la función de concienciar a la sociedad adolescente de los peligros que tienen las relaciones sexuales sin protección; y, por otro, tienen una disfunción. Mediante series de televisión, como por ejemplo Física o Química en la que los protagonistas son jóvenes con las hormonas revueltas, lo que se consigue es crear una disfunción.

Según Lasswell, las tres funciones básicas de los medios de comunicación de masas son la supervisión y vigilancia del entorno, la correlación (interactuación) y la transmisión de la herencia social y cultural.
Es posible que en este caso nos encontremos con que los medios de comunicación cumplen la disfunción narcotizante en cuanto a las campañas de concienciación ya que existe una sensación de control de la realidad pero al llevarlo a la práctica los resultados son desastrosos, ya que, como hemos dicho antes, cada vez aumenta más el número de adolescentes embarazadas, o simplemente adolescentes no concienciados/as.


Por: Natalia Tortajada Simó

martes, 17 de marzo de 2009

¿Qué es lo que quieren ver los adolescentes en la televisión?

Los medios de comunicación son grandes herramientas para transmitir conocimientos culturales a la sociedad, sobre todo la TV que es uno de los medios más importantes, y al que la gente le otorga más importancia, peso y credibilidad.

Por tanto por poner el ejemplo de la TV, debería ser un medio, y en muchas ocasiones lo es y lo intenta, que transmita conocimientos culturales, como por ejemplo documentales, o programas dedicados a la cultura cinematográfica (versión española) o series ambientadas en el pasado histórico de España (que nos enseña a los que no hemos vivido en esa época como se vivía y que se sentía). Esta última se podría decir que es una de las tres funciones básicas de los medios propuesta por Lasswell (transmisión de la herencia social y cultural de una generación a otra. Transmisión de valores).

Una vez dicho esto ¿los adolescentes que prefieren ver? ¿Estos programas de transmisión de cultura, o los reality shows como Gran Hermano y OT?
Los medios otorgan status, como afirman Larzarsfeld y Merton. Hoy por hoy los medios otorgan una importancia y un status a personas que nunca lo han tenido y que no han hecho absolutamente nada para merecerlo.

Los adolescentes prefieren ver como uno de Gran Hermano rompe con el novio/a a interesarse por la historia o por el cine español. Y los medios por su parte también, porque acaban otorgando más importancia a alguien de OT que va a eurovisión a que alguien haya ganado el premio planeta, por ejemplo.
O los propios documentales de la 2, aunque mucha gente los califica de pesados y aburridos, (aunque a veces es así) son grandes transmisores de cultura, una cultura general e interesante para el desarrollo intelectual de la persona, pero el problema viene cuando a la misma hora emiten Gran Hermano, por tanto la gente entre algo aburrido y algo entretenido pero que no da ningún conocimiento, prefiere lo que le distraiga.
Por tanto en este ejemplo, la TV está cumpliendo su función de transmisora de cultura, pero al mismo tiempo la está degradando con otros programas.










Es por eso que los medios de comunicación, en su función de transmisora de cultura acaba por degradarla, y otorga importancia cultural a cosas que no las tienen.




Pero muchas veces, la TV en su intento de paliar esa disputa, ha creado series ambientadas en el pasado de España (como Cuéntame o Amar en tiempos revueltos), donde se cuenta la historia, las sensaciones y vivencias de las personas de esa época, pero utilizando unos personajes que aparte de vivir esas experiencias históricas viven las suyas propias, lo que provoca que sea más entretenido, que la gente no se aburra y que aprenda sin saberlo.


Por: Aida Molina Buj

lunes, 9 de marzo de 2009

Jóvenes y las drogas: publicidad de la FAD

La teoría funcionalista tiene como objetivo analizar las funciones que permiten que el “sistema” social permanezca estable, en otras palabras, los medios de comunicación de masas, como medios institucionalizados, cumplen diversas funciones, como son supervisar y vigilar las funciones que a través de los mass media lleguen a la sociedad, y de corregir las disfunciones que éstos creen, ya sea directa o indirectamente; de correlacionar o mantener cohesionada a la sociedad; y de transmitir valores a la misma (éstas son las tres funciones básicas de Lasswell), todo esto con el fin de conservar el sistema y el control de las tensiones mediante los mecanismos de socialización.

Es por este motivo, que las campañas de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) me parecen un buen ejemplo, ya que intentan socializar a los receptores, jóvenes en gran mayoría, sobre no consumir drogas.

Todos conocemos las campañas de la FAD, pero lo que diferencia a estas últimas es que, esta vez, la FAD ha ido un paso más. A principios de mayo del 2008 creó un canal propio en YouTube para que los jóvenes pudieran opinar sobre sus propios problemas y sobre cómo han sufrido los daños colaterales de las drogas, como son accidentes o fracaso escolar, y es que esta campaña “Las drogas no sólo perjudican a quienes las consumen. Todo tiene un precio”, tiene esta misma relación, sobre todos los daños que les han provocado las drogas (accidentes de tráfico, problemas escolares, violencia y malos tratos, y en definitiva, todo lo que afecta tanto al consumidor como a su entorno y a la sociedad en general).

Creo que, al añadir este propio canal en YouTube, una web que consulta muy a menudo la juventud, además de las campañas de televisión y cuñas de radio, están dando un paso más para cubrir los mass media, y de este modo, también su función socializadora. De esta manera, los medios de comunicación contribuyen a conservar el modelo y el control de las disfunciones, mediante estos mecanismos de socialización; a adaptar al ambiente, que es el motivo de la supervivencia del sistema; a perseguir una finalidad social; y a integrar las partes de este sistema, ya que tienen que estar relacionadas entre sí (paradigma funcionalista).

Según el itinerario funcionalista de Wright, este ejemplo sería una función manifiesta (ya que es intencional) de vigilancia, que actúa sobre el individuo en forma de advertencia, en este caso, advierte sobre no tomar drogas. Y la disfunción sería narcotizante (según Lazarsfeld y Merton), ya que hoy en día la gente tiene una falsa sensación de control, como que lo saben todo sobre el tema, y por este motivo, no les afecta como debería, sino que causa un efecto de apatía.

Siguiendo el hilo de la campaña, hay que decir que tiene dos spots diferentes, uno que es el que ya he explicado, de mayo del 2008, donde aparecen unos hilos que hacen “caer” a todo el entorno de la persona que consume, y no sólo a él.








Y otro, que se está emitiendo actualmente sobre que el hecho de consumir drogas también afecta a tus seres allegados. De este modo podemos observar como la FAD ya no sólo se centra en el consumidor, sino que le da importancia al entorno del mismo, ya que éste también resulta afectado, y este efecto se consigue gracias a los medios de comunicación.








Por Jessica Mañes López

domingo, 1 de marzo de 2009

Enseñando la ropa interior de marca...

“Los procesos de comunicación humana … revelan numerosas equivalencias con las funciones que se encuentra en el organismo físico y en sociedad animales inferiores...” Lasswell


¿Qué te sugiere la ropa interior de Calvin Klein, Guess, D&G…?
Parece una pregunta sacada de una tarjeta del “Party & Co”, pero aquí tienen una clara intención, al margen del entretenimiento.

El contenido sexual es evidente. O por lo menos eso es lo que estas compañías quieren que veamos. Mediante la persuasión, inculcan unos valores o “ítems” sexuales a los que muchos adolescentes quieren parecerse.

Cumpliéndose así, una función de sistema de los medios de comunicación, muchos de ellos se sienten atraídos por el sexo o tener un buen cuerpo, sobre todo en las fases de la adolescencia más amorosa, para obtener liderazgo, estatus, y cómo decirlo, “informar” al grupo de amiguitos (función moralizadora) de que es la moda llevar estas prendas.


Poniendo un ejemplo, ahora la moda está en llevar los pantalones muy por debajo de la cadera, donde se deja ver intencionadamente la marca de calzoncillos o bragas que llegan hasta el ombligo. Eso sí, es importante que se vea bien y que sean estas marcas, que si son del Carrefour ya no “molan”, pudiendo provocar ansiedad o narcotización al público, que “necesite” comprar las marcas, produciéndose así una disfunción respecto a los medios.

Así se podría decir, que se aprovechan de una oportunidad de mercado creciente al hacerse popular esta moda. Y “se podría decir” porque pongo en duda realmente que sea una moda inocente, surgida de la cultura popular y no inculcada por las marcas conjuntamente con los medios…

En este ejemplo se reproduciría una visión global de la sexualidad en el público joven, cómo lo hacen (persuadiendo) y porque medios (publicidad), y qué esperan obtener con ello (la compra).

La cultura juvenil es una nueva cultura social, una nueva estructura dentro del sistema, con funciones distintas a otras estructuras más veteranas. Es una respuesta a las presiones de la sociedad, que se transforma en identidad, una identidad con una importante y necesaria función social: suavizar la transición de la infancia al mundo adulto, y por ello imita o reescribe sus fórmulas.

Llevar estas marcas, provoca una cierta integración del individuo con el público, al que va unido la “estandarización” de alguna manera. Reduce la ansiedad, de no estar informados, de ir a la última, de estar al día, de que puedas elegir entre miles de opciones, y te sientas (en parte) liberalizado.

Entonces, ¿qué se produce?, o mejor dicho… ¿Qué producen y/o proyectan los medios de estas marcas?

En mi sincera opinión, antes que nada lo que provocan es la falta de crítica y debate. Así no se desarrolla una cultura, la cultura juvenil, sino que son los medios quienes, en este caso “ te están vistiendo”. Ya no eres tú quien eliges que ponerte, sino que son ellos quienes te “informan, dicen, obligan, persuaden” para que lo hagas al estilo de las organizaciones.

Marcan estilos de vida, como la recién surgida “Cultura Emo”, o la popular “Cultura Gótica”(a la que personalmente me llegué a identificar hace unos años).

Todo esto lleva a plantearme si somos todos realmente conscientes de la manipulación a la que estamos sometidos.

Llevar “Calvin Klein” no significa ya ser sexy, lideres, a la moda, etc, sino que llevar “Calvin Klein” se está convirtiendo en formar parte de una sociedad, de una sociedad de consumo arraigada a la que pertenecemos como personas.

Incluso llega a formar parte de una normalización, evidente en algunas películas, series, dibujos, como por ejemplo “Stewie”, el bebé de “Padre de familia”, es contratado por esta firma como modelo en la ficción para lucir la marca.

por Raquel Tomás Sagasta